domingo, 25 de diciembre de 2011

El héroe que iluminó las palabras.


Hace ya mucho tiempo, un hombre sufrió mucho. Fue su vida el llanto, la enfermedad y el amor,  las que establecieron su condición. Tal y como dijo una de sus enfermeras “José, las personas que vamos por el mundo tenemos que sufrir mucho. Tu y yo, ambos, nacimos para sufrir”.

Tuvo que abandonar su vida, por la enfermedad y dejar el amor por la falta de egoísmo, prefirió marcar su camino solo y dejar a las personas fuera de una enfermedad que le desgastaría hasta morir.
Un idealista solitario, que dedico sus últimos alientos a una pequeña libreta donde expresaba lo que sentía, su alma antes de quedarse dormido.
Siempre empezaba escribiendo con pocas horas de sueño y acababa con un llanto, “lejos de salir por los ojos, que era como gotas de plomo al corazón”.

Todos los actos humanos tienen cabida para un artista y el sufrimiento inspira inmutables palabras. No importa porque moriste, solo lo que dejaste para vivir. Y esto fueron palabras, suspiros y sentimientos de amor. El amor por la vida, que forjaron una imagen heroica de tu persona. Da igual lo poco que creas hacer, porque muchos años mas tarde, un simple cuaderno fotocopiado, una caligrafía curvada difícil de leer, han impulsado un sentimiento de orgullo por la sangre.
Realmente son los pequeños actos los que tienen un gran valor, y son tus palabras las que inspiran un sentimiento de gratitud.

Nada es importante hasta que lo es, y supongo que cada persona marca la importancia de sus actos. Yo vivo para vivir y no por vivir, y tu con tus días grises, con las nieblas que describes consigues que yo, unos años mas tarde, entienda lo importarte que es una palabra para afrontar la vida.

No son palabras de gratitud, es esperanza y afán por descubrir. No se lo que me ampara la vida, ni tampoco los caminos que rechazare para elegir otros; tampoco se si serán correctos; pero no importa, porque soy yo la que siempre marcare mi destino.

Gracias José por formar parte de mi de alguna manera. Y sí, son palabras las que me acercan a ti, iguales que las que marcaron la muerte de tu alma.

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