viernes, 13 de enero de 2012

La suposición supuesta.


No es cosa de las suposiciones que un niño pregunta y un padre responde. No es cosa de las suposiciones que en la pregunta viene el desconcierto que busca la sabiduría en la respuesta.

Es cosa de las suposiciones que el “sabio” desprende un aura de sabiduría, y que en su bolsillo derecho cuenta con la clave de la verdad relevante y la forma inolvidable.

No es cosa de las suposiciones que es una relación empática, y que el vinculo entre ellos despierta pasiones. Esa mirada como herramienta vital de los sentidos que sin suposición supuesta es la verdad verdadera de la complicidad.
No es cosa de las suposiciones que el lenguaje de su comunicación es sencillo y que su finalidad es la comprensión: un aprendizaje rápido, cariñoso y que emana suspiros de confabulación.

Es cosa de las suposiciones que las preguntas son preguntas y las respuestas son respuestas. Que el cosquilleo de la incertidumbre desprende ganas de conocer y que cuando llega el conocimiento se convierte en el cable contiguo que desprende nuestra pierna hacia el primer paso.

No es cosa de las suposiciones que basamos nuestra existencia en los dogmas de otros a los que autodenominamos “sabios”; algún parecer encontraremos en ellos que nos hacen sentir que nuestra vida cobra sentido y que nuestros actos estas refutados por la teoría correcta. Pero en un punto minúsculo, de una decima de segundo, de una franja en el espacio- tiempo decidimos sentirnos lo suficientemente locos como para pensar que podemos cambiar el dogma. Y esa locura que la clave de nuestra supervivencia moral y personal.

Es cosa de las suposiciones que la clave en el momento de su fin se convierte en el triunfo, pero no es cosa de las suposiciones que el camino hacia el se vuelve solitario. Sabemos que forma parte de la practica enfrentarse a lo desconocido y tener la capacidad de dar el paso cuando la oscuridad es lo único que entra por tu ventana y los calambres lo único que desprende tu cabeza.

Ahora mismo sólo se que NO es cosa de las suposiciones que algunos pocos forman parte del juego, y que sólo los locos son capaces de exigir su casilla en el tablero. Que es cosa de mi suposición condicionada que la puerta siempre se cierra y que nos aferramos tanto en ella que no podemos ver las que se abren.

2 comentarios:

  1. es la ley de la vida q cada vez q se nos cierra una puerta, se nos abre otra.. Lo malo q con frecuencia miramos con demasiado ahínco hacia el pasado y añoramos la puerta cerrada con tanto afán, q no vemos la q se acaba de abrir.
    albert scheweitzer.

    :) mua
    pd.muy bueno tu post como d costumbre..sigue asi!muaaaaaaaaa

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    1. Parece que aun te acuerdas amiga! Deja de camuflarte en nick y da la cara! :)

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